“La respuesta suave calma la ira,
así como el aceite calma las olas.
Esta respuesta suave, casi en voz baja, lenta y buena,
es una de las empresas más difíciles de este mundo...”
De Noel Clarasó (1899-1985)Escritor y autor teatral español, consagrado guionista de cine y televisión. Noel Clarasó nació en Egipto, de padres catalanes.
sábado, 30 de julio de 2011
viernes, 29 de julio de 2011
Nos regalas el perdón. Teilhard de Chardin
No nos pides negociarlo contigo a base de castigos y contratos.
“Tu pecado está perdonado. No peques más.
Vete y vive sin temor. Y no cargues el cadáver de ayer sobre tu espalda libre”.
No nos pides sanear la deuda impagable de habernos vuelto contra ti.
Nos ofreces una vida nueva sin tener que trabajar abrumados por la angustia,
pagando los intereses de una cuenta infinita.
Nos perdonas con todo el corazón.
No eres un Dios de tantos por ciento en el amor:
“A éste setenta y cinco y al otro sólo veintitrés”.
Hagamos lo que hagamos somos hijos cien por cien.
Tu perdón es para todos.
No sólo cargas sobre el hombro a la oveja perdida,
sino también al lobo manchado con la sangre de la oveja.
Perdonas siempre. Setenta veces siete saltas al camino para acoger nuestro regreso,
sin cerrarnos el rostro ni racionarnos la palabra, por nuestras fugas repetidas.
Con el perdón nos das el gozo. No quieres que rumiemos en un rincón de la casa
nuestro pasado roto, como un animal herido, sino que celebremos la fiesta de todos los hermanos, vestidos de gala y de perfume, entrando en tu alegría.
Te pedimos en el Padrenuestro: “Perdónanos como perdonamos”.
Hoy te pedimos más todavía: enséñanos a perdonar a los demás y a nosotros mismos
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa,
reflejo de la que el Señor continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energía y
criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te deprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en el
nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste, adora y confía.
“Tu pecado está perdonado. No peques más.
Vete y vive sin temor. Y no cargues el cadáver de ayer sobre tu espalda libre”.
No nos pides sanear la deuda impagable de habernos vuelto contra ti.
Nos ofreces una vida nueva sin tener que trabajar abrumados por la angustia,
pagando los intereses de una cuenta infinita.
Nos perdonas con todo el corazón.
No eres un Dios de tantos por ciento en el amor:
“A éste setenta y cinco y al otro sólo veintitrés”.
Hagamos lo que hagamos somos hijos cien por cien.
Tu perdón es para todos.
No sólo cargas sobre el hombro a la oveja perdida,
sino también al lobo manchado con la sangre de la oveja.
Perdonas siempre. Setenta veces siete saltas al camino para acoger nuestro regreso,
sin cerrarnos el rostro ni racionarnos la palabra, por nuestras fugas repetidas.
Con el perdón nos das el gozo. No quieres que rumiemos en un rincón de la casa
nuestro pasado roto, como un animal herido, sino que celebremos la fiesta de todos los hermanos, vestidos de gala y de perfume, entrando en tu alegría.
Te pedimos en el Padrenuestro: “Perdónanos como perdonamos”.
Hoy te pedimos más todavía: enséñanos a perdonar a los demás y a nosotros mismos
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa,
reflejo de la que el Señor continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energía y
criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te deprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en el
nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste, adora y confía.
martes, 26 de julio de 2011
Daniel Barenboim y su infatigable brega pacifista
La lección humana de Gaza (Palestina)
En plena 'primavera árabe', un concierto dirigido por el argentino-israelí Daniel Barenboim que reunía a músicos de las mejores orquestas europeas (1) manifestó su apoyo a la sociedad civil del territorio de Gaza, Palestina, en su lucha por construir un mundo mejor y más pacífico. Y el anhelo del músico Baremboim por poder llevar, algún día a la orquesta Orquesta East Western Divan integrada por jóvenes israelíes y árabes.
Tras décadas de estancamiento social y político, los sucesos revolucionarios producidos en Egipto, Túnez, Libia, Bahréin y Yemen durante los últimos meses, conocidos como "el despertar árabe", han cambiado de forma radical nuestra visión de las perspectivas y las posibilidades de Oriente Próximo. Impulsados casi exclusivamente por jóvenes bien informados y sin prejuicios, que se relacionan unos con otros sobre todo a través de la Red, los acontecimientos se han desarrollado a una velocidad extraordinaria y nos han demostrado que lo que, hace no mucho tiempo, considerábamos unas estructuras feudales rígidas e inmutables pueden caer hechas añicos gracias a los movimientos populares. Ese es el espíritu que nos animó a iniciar nuestra misión en Gaza.
La injusticia y estrechez de miras del bloqueo israelí castiga y perjudica a 1,2 millones de personas. Podemos construir puentes entre los pueblos, y no esperar a que lo hagan los Gobiernos.
Aparte de las implicaciones políticas, la injusticia y la estrechez de miras del bloqueo israelí, que reparte una culpa colectiva entre todo un pueblo, su consecuencia más terrible es el perjuicio que causa en la calidad de vida de los habitantes de Gaza. Sin embargo, mi experiencia reciente me ha convencido de que, a pesar de las circunstancias, a menudo insoportables, a las que están sometidos, muchos habitantes de Gaza siguen siendo personas esperanzadas, activas y dispuestas a construir un futuro mejor y más pacífico. Lo mismo, por cierto, que muchos israelíes. De lo que se trata es de encontrar una forma de establecer un contacto entre estos dos pueblos que, a la hora de la verdad, tienen aspiraciones similares.
Una sociedad civil joven y vibrante
Históricamente, Gaza siempre ha estado bajo dominación de una potencia totalmente extranjera: primero, cuatro siglos de dominio otomano, seguidos de la anexión al Imperio Británico y, por último, la ocupación egipcia. Estos periodos sucesivos de poder extranjero han hecho que la población de Gaza esté aislada y separada del resto de los palestinos. Por el contrario, cuando Cisjordania estaba bajo el dominio jordano, el hecho de que tuviera una nutrida población palestina hizo que hubiera una relación natural más estrecha entre los palestinos de las orillas este y oeste del Jordán que entre los habitantes de Gaza y sus vecinos egipcios. Estas especificidades geopolíticas son, en gran parte, la razón de que el pueblo de Gaza haya mostrado una mayor necesidad de autodeterminación e independencia. Y esa necesidad, hoy, solo puede satisfacerse con la existencia de un Estado palestino autónomo y soberano.
Las circunstancias concretas de Gaza también han contribuido al desarrollo de una sociedad civil joven y vibrante. El 85% de los casi 1,2 millones de habitantes de Gaza tiene menos de 30 años, y, a pesar del bloqueo, han conseguido construir y sostener ¡nada menos que 12 universidades! La generación joven de palestinos está muy bien formada, dispone de mucha información y es muy ambiciosa, así que no hay duda de que desempeñará un papel muy importante en el desarrollo futuro de la región. El principal objetivo de nuestra visita a Gaza era dialogar con los miembros de la sociedad civil y expresarles nuestra solidaridad. Nuestra misión era completamente apolítica, y no mantuvimos ningún contacto directo con la dirección política actual, que tampoco asistió al concierto; el público estuvo formado por niños y representantes de la sociedad civil, en especial ONG palestinas. Hacía mucho tiempo que yo tenía el deseo de visitar Gaza como muestra de solidaridad con sus habitantes, porque considero que su aislamiento, su encierro, es uno de los aspectos más inquietantes del conflicto palestino-israelí. Quería dar un concierto allí para romper el bloqueo, al menos en un plano cultural.
Aunque otros intentos anteriores de llevar a cabo el concierto habían fracasado, los recientes sucesos de Egipto permitían pensar que ahora contábamos con otra vía para intentarlo: un aspecto muy problemático de cualquier visita a Gaza es siempre el paso de la frontera, y una de las primeras directrices de las autoridades posrevolucionarias egipcias fue abrir el paso de Rafah (que llevaba cerrado desde 2007), lo cual quería decir que podíamos entrar en Gaza desde Egipto. El concierto del 3 de mayo se celebró bajo los auspicios de Naciones Unidas (en particular UNRWA) [Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo] y UNESCO [Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz]), pero también fue posible gracias a la estrecha colaboración con el nuevo Gobierno egipcio. Una vez solucionados los problemas logísticos, asumí la tarea de reunir uno de los mejores grupos de músicos a los que he dirigido jamás: varios miembros de la Staatskapelle de Berlín, la Filarmónica de Berlín, la Filarmónica de Viena, la Orquesta de París y la Orquesta de La Scala de Milán aceptaron acompañarme en este proyecto e hicieron gala de gran valentía y humanidad.
Nuestra llegada a Egipto, el 2 de mayo, coincidió con un destacado acontecimiento político que iba a dominar las 24 horas siguientes: la muerte de Osama bin Laden en Pakistán. Aunque el concierto contaba con el patrocinio exclusivo de Naciones Unidas y las ONG palestinas, habíamos tenido que recurrir a la colaboración de Hamás en materia de seguridad. Sé por experiencia que, en la cultura árabe, la música se considera algo de lo que solo debe disfrutarse en ocasiones felices, y, al conocerse los hechos del 2 de mayo, los dirigentes de Hamás, que habían hecho una declaración inaceptable sobre la muerte de Bin Laden, expresaron graves preocupaciones sobre lo oportuno de permitir que se celebrase un concierto al día siguiente. Su inquietud por la posibilidad de que las facciones islamistas radicales interpretasen el concierto como una celebración tolerada por Hamás en un día que debía ser de luto hizo que, la víspera, estuviera a punto de cancelarse. Con la orquesta ya en la ciudad egipcia fronteriza de El Arish, vivimos tensas horas hasta la una de la mañana, cuando por fin recibimos la luz verde de Gaza y el permiso para actuar.
El concierto, en el que interpretamos un programa dedicado en exclusiva a Mozart, se celebró en el único museo nacional de Gaza, Al Mathaf, una casa particular cuyo propietario ha reunido una colección de artefactos históricos hallados en la región, sobre todo durante trabajos de construcción. Su ambición de crear y preservar un relato histórico de Gaza al mismo tiempo que se construye una sociedad moderna es sintomática de la dinámica positiva que hemos visto en la zona. Los 500 espectadores, la mitad de los cuales eran colegiales, recibieron a los músicos con entusiasmo; después del concierto, aproveché la oportunidad para dirigirme al público y explicar por qué estábamos allí: les dije que queríamos mostrarles nuestra solidaridad y que creíamos en la capacidad de la sociedad civil de Gaza para crear un futuro mejor; que la tarea de crear un Estado palestino viable e independiente dentro de las fronteras de 1967 es una misión justa; y que cualquier solución al conflicto debe lograrse por medios pacíficos, porque la violencia no sirve más que para debilitar la razón de la causa palestina.
Una Orquesta que derriba obstáculos
Las revoluciones en Túnez y Egipto y los movimientos reformistas en Yemen, Siria, Libia y Bahréin nos han demostrado que la reforma y el desarrollo surgen del pueblo, no de los Gobiernos. En Gaza sentimos un vínculo con los habitantes; vimos una oportunidad de dialogar con ellos al margen de las restricciones políticas. La lección más importante que debemos extraer, por tanto, es que podemos construir puentes entre los pueblos, y no esperar que los Gobiernos lo hagan por nosotros. Las relaciones intergubernamentales tardan demasiado tiempo en desarrollarse, mientras que nosotros podemos conectar con la gente de Gaza ya. Asimismo, las sociedades civiles de Gaza e Israel pueden empezar a aproximarse con cautela y encontrar un terreno común, aunque, desde el punto de vista oficial, ese acercamiento parezca todavía impensable. Es posible que los Gobiernos, en el futuro, puedan atravesar los puentes que hayan construido las sociedades civiles y los utilicen para el progreso político.
Mi sueño es seguir trabajando en Gaza; regresar allí con frecuencia y hacer una contribución a una sociedad civil que me ha parecido dinámica y extraordinaria. Confío en que un día pueda llevar la West-Eastern Divan Orchestra allí. Por desgracia, la orquesta, que se ha convertido en un mito en muchas partes del mundo, no puede todavía actuar precisamente en los países que están representados en ella. Pero no va a dejar de llevar a cabo su misión, que es la de derribar obstáculos.
(1) Músicos de la Staatskapelle y de la Filarmónica de Berlín, de la Orquesta Sinfónica de París, la Filarmónica de Viena y la Scala de Milán tomaron parte de la denominada Orquesta para Gaza, que Barenboim dirigió en su carácter no sólo de músico sino también de Embajador de la Paz de Naciones Unidas.
* (Buenos Aires, 15 de noviembre de 1942). Músico argentino de familia judía de origen ruso, nacionalizado israelí y español y con la ciudadanía palestina. Una de las figuras más importantes de la interpretación musical clásica de la segunda mitad del siglo XX. Logró gran fama como pianista, aunque con posterioridad ha obtenido gran reconocimiento como director de orquesta, faceta por la que es más conocido. En el año 2001 generó polémica al dirigir una obra del alemán Richard Wagner en Israel. Es fundador de la Orquesta East Western Divan junto con el fallecido ensayista palestino Edward W. Said.
Fuente: El Arca (digital)
En plena 'primavera árabe', un concierto dirigido por el argentino-israelí Daniel Barenboim que reunía a músicos de las mejores orquestas europeas (1) manifestó su apoyo a la sociedad civil del territorio de Gaza, Palestina, en su lucha por construir un mundo mejor y más pacífico. Y el anhelo del músico Baremboim por poder llevar, algún día a la orquesta Orquesta East Western Divan integrada por jóvenes israelíes y árabes.
Tras décadas de estancamiento social y político, los sucesos revolucionarios producidos en Egipto, Túnez, Libia, Bahréin y Yemen durante los últimos meses, conocidos como "el despertar árabe", han cambiado de forma radical nuestra visión de las perspectivas y las posibilidades de Oriente Próximo. Impulsados casi exclusivamente por jóvenes bien informados y sin prejuicios, que se relacionan unos con otros sobre todo a través de la Red, los acontecimientos se han desarrollado a una velocidad extraordinaria y nos han demostrado que lo que, hace no mucho tiempo, considerábamos unas estructuras feudales rígidas e inmutables pueden caer hechas añicos gracias a los movimientos populares. Ese es el espíritu que nos animó a iniciar nuestra misión en Gaza.
La injusticia y estrechez de miras del bloqueo israelí castiga y perjudica a 1,2 millones de personas. Podemos construir puentes entre los pueblos, y no esperar a que lo hagan los Gobiernos.
Aparte de las implicaciones políticas, la injusticia y la estrechez de miras del bloqueo israelí, que reparte una culpa colectiva entre todo un pueblo, su consecuencia más terrible es el perjuicio que causa en la calidad de vida de los habitantes de Gaza. Sin embargo, mi experiencia reciente me ha convencido de que, a pesar de las circunstancias, a menudo insoportables, a las que están sometidos, muchos habitantes de Gaza siguen siendo personas esperanzadas, activas y dispuestas a construir un futuro mejor y más pacífico. Lo mismo, por cierto, que muchos israelíes. De lo que se trata es de encontrar una forma de establecer un contacto entre estos dos pueblos que, a la hora de la verdad, tienen aspiraciones similares.
Una sociedad civil joven y vibrante
Históricamente, Gaza siempre ha estado bajo dominación de una potencia totalmente extranjera: primero, cuatro siglos de dominio otomano, seguidos de la anexión al Imperio Británico y, por último, la ocupación egipcia. Estos periodos sucesivos de poder extranjero han hecho que la población de Gaza esté aislada y separada del resto de los palestinos. Por el contrario, cuando Cisjordania estaba bajo el dominio jordano, el hecho de que tuviera una nutrida población palestina hizo que hubiera una relación natural más estrecha entre los palestinos de las orillas este y oeste del Jordán que entre los habitantes de Gaza y sus vecinos egipcios. Estas especificidades geopolíticas son, en gran parte, la razón de que el pueblo de Gaza haya mostrado una mayor necesidad de autodeterminación e independencia. Y esa necesidad, hoy, solo puede satisfacerse con la existencia de un Estado palestino autónomo y soberano.
Las circunstancias concretas de Gaza también han contribuido al desarrollo de una sociedad civil joven y vibrante. El 85% de los casi 1,2 millones de habitantes de Gaza tiene menos de 30 años, y, a pesar del bloqueo, han conseguido construir y sostener ¡nada menos que 12 universidades! La generación joven de palestinos está muy bien formada, dispone de mucha información y es muy ambiciosa, así que no hay duda de que desempeñará un papel muy importante en el desarrollo futuro de la región. El principal objetivo de nuestra visita a Gaza era dialogar con los miembros de la sociedad civil y expresarles nuestra solidaridad. Nuestra misión era completamente apolítica, y no mantuvimos ningún contacto directo con la dirección política actual, que tampoco asistió al concierto; el público estuvo formado por niños y representantes de la sociedad civil, en especial ONG palestinas. Hacía mucho tiempo que yo tenía el deseo de visitar Gaza como muestra de solidaridad con sus habitantes, porque considero que su aislamiento, su encierro, es uno de los aspectos más inquietantes del conflicto palestino-israelí. Quería dar un concierto allí para romper el bloqueo, al menos en un plano cultural.
Aunque otros intentos anteriores de llevar a cabo el concierto habían fracasado, los recientes sucesos de Egipto permitían pensar que ahora contábamos con otra vía para intentarlo: un aspecto muy problemático de cualquier visita a Gaza es siempre el paso de la frontera, y una de las primeras directrices de las autoridades posrevolucionarias egipcias fue abrir el paso de Rafah (que llevaba cerrado desde 2007), lo cual quería decir que podíamos entrar en Gaza desde Egipto. El concierto del 3 de mayo se celebró bajo los auspicios de Naciones Unidas (en particular UNRWA) [Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo] y UNESCO [Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz]), pero también fue posible gracias a la estrecha colaboración con el nuevo Gobierno egipcio. Una vez solucionados los problemas logísticos, asumí la tarea de reunir uno de los mejores grupos de músicos a los que he dirigido jamás: varios miembros de la Staatskapelle de Berlín, la Filarmónica de Berlín, la Filarmónica de Viena, la Orquesta de París y la Orquesta de La Scala de Milán aceptaron acompañarme en este proyecto e hicieron gala de gran valentía y humanidad.
Nuestra llegada a Egipto, el 2 de mayo, coincidió con un destacado acontecimiento político que iba a dominar las 24 horas siguientes: la muerte de Osama bin Laden en Pakistán. Aunque el concierto contaba con el patrocinio exclusivo de Naciones Unidas y las ONG palestinas, habíamos tenido que recurrir a la colaboración de Hamás en materia de seguridad. Sé por experiencia que, en la cultura árabe, la música se considera algo de lo que solo debe disfrutarse en ocasiones felices, y, al conocerse los hechos del 2 de mayo, los dirigentes de Hamás, que habían hecho una declaración inaceptable sobre la muerte de Bin Laden, expresaron graves preocupaciones sobre lo oportuno de permitir que se celebrase un concierto al día siguiente. Su inquietud por la posibilidad de que las facciones islamistas radicales interpretasen el concierto como una celebración tolerada por Hamás en un día que debía ser de luto hizo que, la víspera, estuviera a punto de cancelarse. Con la orquesta ya en la ciudad egipcia fronteriza de El Arish, vivimos tensas horas hasta la una de la mañana, cuando por fin recibimos la luz verde de Gaza y el permiso para actuar.
El concierto, en el que interpretamos un programa dedicado en exclusiva a Mozart, se celebró en el único museo nacional de Gaza, Al Mathaf, una casa particular cuyo propietario ha reunido una colección de artefactos históricos hallados en la región, sobre todo durante trabajos de construcción. Su ambición de crear y preservar un relato histórico de Gaza al mismo tiempo que se construye una sociedad moderna es sintomática de la dinámica positiva que hemos visto en la zona. Los 500 espectadores, la mitad de los cuales eran colegiales, recibieron a los músicos con entusiasmo; después del concierto, aproveché la oportunidad para dirigirme al público y explicar por qué estábamos allí: les dije que queríamos mostrarles nuestra solidaridad y que creíamos en la capacidad de la sociedad civil de Gaza para crear un futuro mejor; que la tarea de crear un Estado palestino viable e independiente dentro de las fronteras de 1967 es una misión justa; y que cualquier solución al conflicto debe lograrse por medios pacíficos, porque la violencia no sirve más que para debilitar la razón de la causa palestina.
Una Orquesta que derriba obstáculos
Las revoluciones en Túnez y Egipto y los movimientos reformistas en Yemen, Siria, Libia y Bahréin nos han demostrado que la reforma y el desarrollo surgen del pueblo, no de los Gobiernos. En Gaza sentimos un vínculo con los habitantes; vimos una oportunidad de dialogar con ellos al margen de las restricciones políticas. La lección más importante que debemos extraer, por tanto, es que podemos construir puentes entre los pueblos, y no esperar que los Gobiernos lo hagan por nosotros. Las relaciones intergubernamentales tardan demasiado tiempo en desarrollarse, mientras que nosotros podemos conectar con la gente de Gaza ya. Asimismo, las sociedades civiles de Gaza e Israel pueden empezar a aproximarse con cautela y encontrar un terreno común, aunque, desde el punto de vista oficial, ese acercamiento parezca todavía impensable. Es posible que los Gobiernos, en el futuro, puedan atravesar los puentes que hayan construido las sociedades civiles y los utilicen para el progreso político.
Mi sueño es seguir trabajando en Gaza; regresar allí con frecuencia y hacer una contribución a una sociedad civil que me ha parecido dinámica y extraordinaria. Confío en que un día pueda llevar la West-Eastern Divan Orchestra allí. Por desgracia, la orquesta, que se ha convertido en un mito en muchas partes del mundo, no puede todavía actuar precisamente en los países que están representados en ella. Pero no va a dejar de llevar a cabo su misión, que es la de derribar obstáculos.
(1) Músicos de la Staatskapelle y de la Filarmónica de Berlín, de la Orquesta Sinfónica de París, la Filarmónica de Viena y la Scala de Milán tomaron parte de la denominada Orquesta para Gaza, que Barenboim dirigió en su carácter no sólo de músico sino también de Embajador de la Paz de Naciones Unidas.
* (Buenos Aires, 15 de noviembre de 1942). Músico argentino de familia judía de origen ruso, nacionalizado israelí y español y con la ciudadanía palestina. Una de las figuras más importantes de la interpretación musical clásica de la segunda mitad del siglo XX. Logró gran fama como pianista, aunque con posterioridad ha obtenido gran reconocimiento como director de orquesta, faceta por la que es más conocido. En el año 2001 generó polémica al dirigir una obra del alemán Richard Wagner en Israel. Es fundador de la Orquesta East Western Divan junto con el fallecido ensayista palestino Edward W. Said.
Fuente: El Arca (digital)
La "lógica" del terrorismo
Un silencio que nos aturde. Por William Quinteros. Noruega.
Los hechos.
El viernes 22 de julio apenas pasadas las tres de la tarde, mientras mirábamos el Tour de France (la vuelta ciclista de Francia) se interrumpió la trasmisión para dar la noticia que se había producido una explosión en la zona de la ciudad de Oslo donde se concentran varios ministerios y la propia oficina del ministro de estado.
Esperamos unos minutos para al cabo de los cuales nos fuimos enterando de que la explosión era resultado de una bomba de gran poder, cuya onda expansiva había causado daños en varias cuadras a la redonda.
Poco a poco fuimos viendo imágenes que para nosotros estaban asociadas a regiones lejanas como Medio Oriente, Afganistán o Pakistán. Vimos personas heridas con pedazos de maderas incrustados en el cuerpo, personas sangrando a causa de las heridas producidas por los vidrios que la explosión había reventado y expulsado como proyectiles.
Demoramos mas en saber que sí, que el atentando había cobrado víctimas fatales. ¿Cuántas? aun imposible de precisar. Los daños en los edificios fueron casi totales. Pero aun faltaba lo peor.
Una hora después en una isla en un lago en las cercanías de Oslo donde se reúnen todos los años la juventud del Partido de los Trabajadores, para celebrar su reunión social y política anual. Se trata de un campamento con más de quinientos participantes de todo el país. Hasta allí llegó un individuo disfrazado de policía y armado comenzó a disparar indiscriminadamente sobre estos muchachos y muchachas de entre 16 y 20 años.
Lo hizo durante una hora, los iba ejecutando de manera indiscriminada y con total sangre fría. El pánico fue indescriptible, los jóvenes corrían en diferentes direcciones tratando de buscar refugios, algunos se tiraron al mar y trataron de nada a la otra orilla a más de 800 metros de distancia, aparecieron algunas pequeñas embarcaciones de vecinos que empezaron a salvar a los muchachos mientras la policía tomaba cuentas de la situación.
El criminal fue detenido casi inmediatamente por la policía. Se trataba de un solo individuo. El mismo había sido el responsable de la bomba en el centro de la ciudad.
¿Quién era? Para la policía se trataba de una persona desconocida, sin antecedentes. Perteneciente a una familia de buenos recursos. Vivía con su madre. Es noruego. No tenia cómplices aparentemente, la bomba había sido fabricada con el viejo y conocido recurso de usar abonos químicos.
Poco a poco nos fuimos enterando de más cosas. Que se trataba de una persona con pensamientos de ultra derecha, que había sido miembro del partido ultra derechista de Noruega hasta hace dos años atrás. Que es una persona aparentemente normal, bien dotada y de recursos. Que no había recibido instrucción militar, pero que era miembro de club de tiro de pistola y era dueño de varias armas cortas. Que había sido miembro de la masonería. Que es contrario a la política multicultural noruega y que profesa una forma de cristianismo ultraconservador.
Hoy, unos días después nos enteramos que una hora antes del atentado puso en un sitio de internet un documento de mil quinientas páginas donde exponía sus ideas y fundamentaba su acción como el único camino para lograr cambiar la sociedad noruega, por otra basada en un modelo autoritario y conservador.
El saldo hasta el momento en que escribo esto de 93 víctimas y más de 100 heridos algunos muy graves y algunos (no se sabe cuántos aun) desaparecidos. La inmensa mayoría (84) se trata de jóvenes. No cabe la menor duda de que el ataque tenía un muy bien definido objetivo, el Partido de los Trabajadores. Que había sido planificado durante mucho tiempo, teniendo en cuenta hasta los mínimos detalles, por ejemplo, la bomba explotó en el momento de hacer el cambio de guardia un viernes al final de la jornada laboral.
Es muy difícil explicar con palabras el dolor y el desconcierto de este acto terrorista. Durante años esta sociedad como el resto de Europa se ha estado preparando para un ataque terrorista de los más variados y exóticos orígenes, pero nadie pensaba que la bestia estaba entre nosotros, que era como nosotros, que comía, dormía y vivía como nosotros, y lo peor, no era extranjero ni de color oscuro, era blanca y hablaba en más fino dialecto noruego de lado “rico” de Oslo.
La reflexión
Durante muchos años hemos trabajado para que esta sociedad noruega fortalezca los niveles de tolerancia, para poner resistencia a las ideas y manifestaciones racistas y extremistas que tratan de polarizar la sociedad para crear enfrentamientos. Hemos trabajado para evitar la estigmatización de grupos de emigrantes, de quienes profesan otras religiones y a quienes mantienen una sexualidad alternativa.
¿Cuánto hemos logrado? Este casi centenar de víctimas nos cuestiona profundamente. No puede hacernos dudar de que lo nuestro es el camino cierto, pero nos cuestiona y nos dicen estas víctimas que no hemos hecho lo suficiente.
Convivimos con un racismo estructural, muchas veces tan adherido a nuestra practica social que lo toleramos sin reaccionar. Hoy esa falta de conciencia sobre nuestra propia condición nos hace que lloremos a estos jóvenes (casi niños) que se habían reunido para pensar y obrar por una sociedad justa, democrática, tolerante y solidaria. Han pagado con su sangre y es esa sangre de ellos la que hoy nos compromete a redoblar esfuerzos en la lucha por un mundo mejor.
Publicado por Eco de Flores de Uruguay por envío especial del autor.
Fuente: Prensa Ecuménica
domingo, 24 de julio de 2011
Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Cancionero y romancero de ausencias
Miguel Hernández
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Cancionero y romancero de ausencias
Miguel Hernández
jueves, 21 de julio de 2011
VUELO DE VALIENTES - Koldo Aldai
No hubo ninguna amable azafata que le sonriera los buenos días. No le dieron toallita perfumada, ni caramelos de menta, ni le llevaron ningún pollo con verduras a la hora del almuerzo. No tuvo almohada, ni derecho a baño, ni a dibujos animados en la pantalla del asiento delantero. No, tampoco hubo opción al más breve sueño que le hubiera precipitado en caída de 20.000 metros.
El joven polizón cubano de 23 años, Adonis G. B., encontrado muerto el pasado miércoles en el aeropuerto de Barajas, escondido en el tren aterrizaje de un avión de Iberia procedente de La Habana, no traía consigo babuchas, ni billete, ni pasaporte, ni maleta, ni agua mineral…, pero era un ser humano, era un hermano con todo el derecho a hollar la tierra entera, a viajar a sus anchas sin arriesgar la vida, a emprender unos días nuevos en un lugar diferente.
No es el primero hallado en condiciones similares. Quería atravesar el Atlántico, no en el cómodo sillón de la aeronave, sino abrazado a unas barras de hierro, quería volar miles de kilómetros y aterrizar en un mundo ancho y libre. El anhelo de libertad puede salir caro cuando es irrefrenable, cuando alguien osa retar esas alturas gélidas, esos océanos interminables.
Por los valientes que abrazan trenes de aterrizaje en su irrefrenable anhelo de volar. Por quienes nunca les fue permitido subir a un avión, soñar y pisar otras islas, otros asfaltos, otras arenas, bañarse en otros mares… Por un mundo en el que nadie tenga que abrazar trenes de aterrizaje, dejarse la vida a miles de metros de altura, en la soledad absoluta de un cielo infinito. Por un mundo que sea de todos y de nadie, donde no haya fronteras, menos aún impedimento a traspasarlas.
En tanto que seres humanos aquí libres, somos llamados a expresar solidaridad con los que allí aún no lo son. Es bárbaro y abusivo anacronismo que en el siglo XXI la libertad de movimiento de muchos humanos sea aún arbitraria decisión de sus gobernantes. Dios nos ha creado absolutamente libres en medio de una tierra inmensa y libre.
No son líneas desde Miami, sino desde una geografía que se pretende pura de ideales y de sueños. La indispensable justicia social, la emancipación de los individuos comienza cuando éstos devienen dueños absolutos de sus vuelos, protagonistas de sus destinos.
Que sepa el dictador que la muerte de ese nuevo polizón valiente pesa sobre su responsabilidad, que absolutamente nadie le dio el derecho a prohibir el libre tránsito y despegue de los ciudadanos. Que sepa el dictador que no tiene ningún gobierno sobre adónde van o vienen los súbditos cubanos. Que sepan él y su hermano que es imposible construir socialismo sin libertad, tan imposible como atravesar el océano en un tren de aterrizaje y no morir en el intento.
Koldo Aldai
www.artegoxo.org
Fuente: Fe adulta
El joven polizón cubano de 23 años, Adonis G. B., encontrado muerto el pasado miércoles en el aeropuerto de Barajas, escondido en el tren aterrizaje de un avión de Iberia procedente de La Habana, no traía consigo babuchas, ni billete, ni pasaporte, ni maleta, ni agua mineral…, pero era un ser humano, era un hermano con todo el derecho a hollar la tierra entera, a viajar a sus anchas sin arriesgar la vida, a emprender unos días nuevos en un lugar diferente.
No es el primero hallado en condiciones similares. Quería atravesar el Atlántico, no en el cómodo sillón de la aeronave, sino abrazado a unas barras de hierro, quería volar miles de kilómetros y aterrizar en un mundo ancho y libre. El anhelo de libertad puede salir caro cuando es irrefrenable, cuando alguien osa retar esas alturas gélidas, esos océanos interminables.
Por los valientes que abrazan trenes de aterrizaje en su irrefrenable anhelo de volar. Por quienes nunca les fue permitido subir a un avión, soñar y pisar otras islas, otros asfaltos, otras arenas, bañarse en otros mares… Por un mundo en el que nadie tenga que abrazar trenes de aterrizaje, dejarse la vida a miles de metros de altura, en la soledad absoluta de un cielo infinito. Por un mundo que sea de todos y de nadie, donde no haya fronteras, menos aún impedimento a traspasarlas.
En tanto que seres humanos aquí libres, somos llamados a expresar solidaridad con los que allí aún no lo son. Es bárbaro y abusivo anacronismo que en el siglo XXI la libertad de movimiento de muchos humanos sea aún arbitraria decisión de sus gobernantes. Dios nos ha creado absolutamente libres en medio de una tierra inmensa y libre.
No son líneas desde Miami, sino desde una geografía que se pretende pura de ideales y de sueños. La indispensable justicia social, la emancipación de los individuos comienza cuando éstos devienen dueños absolutos de sus vuelos, protagonistas de sus destinos.
Que sepa el dictador que la muerte de ese nuevo polizón valiente pesa sobre su responsabilidad, que absolutamente nadie le dio el derecho a prohibir el libre tránsito y despegue de los ciudadanos. Que sepa el dictador que no tiene ningún gobierno sobre adónde van o vienen los súbditos cubanos. Que sepan él y su hermano que es imposible construir socialismo sin libertad, tan imposible como atravesar el océano en un tren de aterrizaje y no morir en el intento.
Koldo Aldai
www.artegoxo.org
Fuente: Fe adulta
A favor de la vida
La siguiente nota periodística fue escrita por Amy Goodman. Wikipedia la presenta así: "Egresada de Harvard University en 1984, Goodman es mejor conocida como la anfitriona del programa de Pacifica Radio Democracy Now! (¡Democracia Ya!), Los Angeles Times la describe como "la voz de radio de la izquierda no franquiciada". Cobertura a movimientos de paz y en pro de los derechos humanos así como apoyo a los medios independientes es lo más sobresaliente de su trabajo. Como una investigadora periodística, ha sido reconocida por exponer violaciones a los derechos humanos en Timor y Nigeria. Amy Goodman es judía pero no religiosa"
De izquierda o de derecha, progresistas o conservadores...demasiado odio ha circulado envenenando la vida, generando enfrentamientos y guerras. No importa quién alza su voz para denunciar el horror bélico. Los derechos humanos no tienen ideología, son universales. El dolor cuando esos derechos son violados tampoco tiene ideología,alcanza a todos,también es universal.
Nota periodística:
El suicidio de soldados y la política de condolencias de Obama.Por Amy Goodman.EEUU.
El Presidente Barak Obama anunció recientemente que será revertida la política de larga data por la que se negaban cartas de condolencia del presidente a las familias de soldados que se hubieran suicidado.
Los familiares de soldados muertos en combate reciben cartas del presidente. Sin embargo, el silencio oficial ha significado durante mucho tiempo el estigma de los que se quitan la vida. Esta medida significa un cambio de postura que se esperaba desde hacía mucho tiempo respecto al reconocimiento de la epidemia de suicidios de soldados y veteranos de guerra en este país, así como de la cantidad de heridas ocultas que deja la guerra.
La negación de cartas de condolencia en los casos de suicidio cobró relevancia a nivel nacional cuando Gregg y Jannett Keesling hablaron acerca del suicidio de su hijo Chancellor Keesling.
Chance Keesling se integró al ejército en el año 2003. Luego de prestar servicio activamente en Irak, fue transferido a las Fuerzas de Reserva del Ejército y llamado nuevamente para prestar servicio en Irak en el año 2009. Los años de guerra habían dejado sus huellas en el joven de veinticinco años de edad.
Como me dijo su padre, Gregg: “Fue entrenado para la reconstrucción de Irak. Era un ingeniero de combate entrenado. Operaba equipos grandes y amaba dirigir esos grandes equipos. Sin embargo, al final, fue entrenado nuevamente como artillero táctico para sentarse sobre un todoterreno militar, un Humvee. Y todo esto, porque en realidad allá no se estaba haciendo mucha reconstrucción.”
Cuando Chance Keesling regresó a su hogar, intentó acceder a un tratamiento psiquiátrico a través del Departamento de Asuntos de los Veteranos de Guerra. Su matrimonio había fracasado y sabía que necesitaba sanar. Rechazó la oferta del Ejército de recibir un pago extra de veintisiete mil dólares para servir nuevamente en Irak.
Finalmente, fue de todos modos enviado a Irak. Dos meses después de ser desplegado nuevamente, Chance llevó su revólver a una letrina y se disparó. En el informe que emitió, el Pentágono consideró su muerte como “un incidente no vinculado al combate”. Cinco meses después de su muerte y sumando a la herida el agravio, el Departamento de Asuntos de los Veteranos envió una carta a Chance, la cual fue recibida por sus padres, solicitándole completar su “Reajuste post despliegue.”
Kevin y Joyce Lucey entienden bien de qué se trata todo esto. Su hijo Jeffrey formó parte de la invasión a Irak en el año 2003. Luego de regresar a su hogar en Massachusetts, presentó síntomas de trastorno de estrés postraumático. A él y a su familia les fue casi imposible acceder a los servicios que necesitaban recibir a través del Departamento de Asuntos de los Veteranos.
Jeffrey decidió automedicarse: se volcó al alcohol. Se vestía con ropas de camuflaje y caminaba por el barrio con su arma en la mano. Destruyó el automóvil de la familia. Una noche, tras cumplir veintitrés años, Jeffrey se acurrucó en el regazo de su padre, afligido. Kevin, su padre, recordó lo sucedido: “Esa noche me pidió si podía sentarse en mi regazo. Lo acuné durante tres cuartos de hora y luego se fue a su cuarto. Al día siguiente, el 22 de junio, lo tuve nuevamente en mi regazo mientras cortaba la soga que lo sujetaba a una viga.” Jeffrey Lucey se colgó en el sótano de la casa familiar. Sobre su cama yacían las chapas de identificación que había quitado a los soldados iraquíes a los que dijo haber matado.
Dado que Jeffrey era técnicamente un veterano y no estaba en servicio, su suicidio es uno más entre los miles que se sospecha que ocurren.
Con frustración, Kevin Lucey resumió: “La cifra formal de suicidios que escuchamos nos parece tremendamente baja con respecto a la real. Debido a que, como decías, el suicidio de Jeff se encuentra entre los que no figuran en los cálculos, entre los que no son conocidos, los que no son reconocidos; es que en este momento ponemos el tema sobre la mesa ante la opinión pública, ya que sentimos, al igual que la familia Keesling, que es una situación que necesita ser discutida. Aunque hayan pasado los años, nuestro hijo murió en 2004, pero casi todos los años se anuncia la creación de una comisión presidencial de investigación. ¿Qué tan seguido es necesario investigar una epidemia de suicidios?”
No existe un sistema para llevar registro de los suicidios de los veteranos. Algunos estudios epidemiológicos llevados a cabo por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, así como otros estudios, sugieren que la tasa de suicidios en veteranos de guerra es siete u ocho veces mayor que en la población en general.
Un informe del año 2005 y restringido a dieciséis estados estableció que los suicidios de veteranos de guerra representaban el veinte por ciento del total, un hallazgo extraordinario, considerando que los veteranos representan menos del uno por ciento de la población.
Actualmente se cree que el trastorno de estrés postraumático afecta al treinta por ciento de los casi dos millones de soldados en actividad y veteranos de las guerras de Irak y Afganistán. La tasa de desempleo de veteranos de guerra de sexo masculino supera actualmente el veintidós por ciento.
Pensemos en una base: Fort Hood, Texas. El Mayor Nidal Hasan se enfrenta a la pena de muerte por presuntamente haber asesinado a trece personas en noviembre del año 2009 en el marco de un horrendo ataque sumamente difundido por los medios masivos de comunicación. Mucho menos conocida es la epidemia de suicidios que hay en esa base. Veintidós personas se quitaron la vida en ese lugar, tomando en cuenta sólo el año 2010.
Ni la familia Lucey, ni la familia Keesling recibirán una carta de condolencia del presidente a pesar del cambio respecto a esa política. La familia Keesling no la recibirá porque la medida no es retroactiva. La familia Lucey no la recibiría aunque lo fuera, ya que sólo se aplica a los suicidios cometidos por soldados en actividad desplegados en zonas de combate activo.
Quienes padecen trastorno de estrés postraumático pueden abandonar el campo de batalla. Lamentablemente, el campo de batalla nunca los abandona a ellos. Algunos ven en el suicidio su única salida. Ellos también son bajas de guerra.+ (PE/Democracy Now)
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Fuente: Prensa Ecuménica
De izquierda o de derecha, progresistas o conservadores...demasiado odio ha circulado envenenando la vida, generando enfrentamientos y guerras. No importa quién alza su voz para denunciar el horror bélico. Los derechos humanos no tienen ideología, son universales. El dolor cuando esos derechos son violados tampoco tiene ideología,alcanza a todos,también es universal.
Nota periodística:
El suicidio de soldados y la política de condolencias de Obama.Por Amy Goodman.EEUU.
El Presidente Barak Obama anunció recientemente que será revertida la política de larga data por la que se negaban cartas de condolencia del presidente a las familias de soldados que se hubieran suicidado.
Los familiares de soldados muertos en combate reciben cartas del presidente. Sin embargo, el silencio oficial ha significado durante mucho tiempo el estigma de los que se quitan la vida. Esta medida significa un cambio de postura que se esperaba desde hacía mucho tiempo respecto al reconocimiento de la epidemia de suicidios de soldados y veteranos de guerra en este país, así como de la cantidad de heridas ocultas que deja la guerra.
La negación de cartas de condolencia en los casos de suicidio cobró relevancia a nivel nacional cuando Gregg y Jannett Keesling hablaron acerca del suicidio de su hijo Chancellor Keesling.
Chance Keesling se integró al ejército en el año 2003. Luego de prestar servicio activamente en Irak, fue transferido a las Fuerzas de Reserva del Ejército y llamado nuevamente para prestar servicio en Irak en el año 2009. Los años de guerra habían dejado sus huellas en el joven de veinticinco años de edad.
Como me dijo su padre, Gregg: “Fue entrenado para la reconstrucción de Irak. Era un ingeniero de combate entrenado. Operaba equipos grandes y amaba dirigir esos grandes equipos. Sin embargo, al final, fue entrenado nuevamente como artillero táctico para sentarse sobre un todoterreno militar, un Humvee. Y todo esto, porque en realidad allá no se estaba haciendo mucha reconstrucción.”
Cuando Chance Keesling regresó a su hogar, intentó acceder a un tratamiento psiquiátrico a través del Departamento de Asuntos de los Veteranos de Guerra. Su matrimonio había fracasado y sabía que necesitaba sanar. Rechazó la oferta del Ejército de recibir un pago extra de veintisiete mil dólares para servir nuevamente en Irak.
Finalmente, fue de todos modos enviado a Irak. Dos meses después de ser desplegado nuevamente, Chance llevó su revólver a una letrina y se disparó. En el informe que emitió, el Pentágono consideró su muerte como “un incidente no vinculado al combate”. Cinco meses después de su muerte y sumando a la herida el agravio, el Departamento de Asuntos de los Veteranos envió una carta a Chance, la cual fue recibida por sus padres, solicitándole completar su “Reajuste post despliegue.”
Kevin y Joyce Lucey entienden bien de qué se trata todo esto. Su hijo Jeffrey formó parte de la invasión a Irak en el año 2003. Luego de regresar a su hogar en Massachusetts, presentó síntomas de trastorno de estrés postraumático. A él y a su familia les fue casi imposible acceder a los servicios que necesitaban recibir a través del Departamento de Asuntos de los Veteranos.
Jeffrey decidió automedicarse: se volcó al alcohol. Se vestía con ropas de camuflaje y caminaba por el barrio con su arma en la mano. Destruyó el automóvil de la familia. Una noche, tras cumplir veintitrés años, Jeffrey se acurrucó en el regazo de su padre, afligido. Kevin, su padre, recordó lo sucedido: “Esa noche me pidió si podía sentarse en mi regazo. Lo acuné durante tres cuartos de hora y luego se fue a su cuarto. Al día siguiente, el 22 de junio, lo tuve nuevamente en mi regazo mientras cortaba la soga que lo sujetaba a una viga.” Jeffrey Lucey se colgó en el sótano de la casa familiar. Sobre su cama yacían las chapas de identificación que había quitado a los soldados iraquíes a los que dijo haber matado.
Dado que Jeffrey era técnicamente un veterano y no estaba en servicio, su suicidio es uno más entre los miles que se sospecha que ocurren.
Con frustración, Kevin Lucey resumió: “La cifra formal de suicidios que escuchamos nos parece tremendamente baja con respecto a la real. Debido a que, como decías, el suicidio de Jeff se encuentra entre los que no figuran en los cálculos, entre los que no son conocidos, los que no son reconocidos; es que en este momento ponemos el tema sobre la mesa ante la opinión pública, ya que sentimos, al igual que la familia Keesling, que es una situación que necesita ser discutida. Aunque hayan pasado los años, nuestro hijo murió en 2004, pero casi todos los años se anuncia la creación de una comisión presidencial de investigación. ¿Qué tan seguido es necesario investigar una epidemia de suicidios?”
No existe un sistema para llevar registro de los suicidios de los veteranos. Algunos estudios epidemiológicos llevados a cabo por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, así como otros estudios, sugieren que la tasa de suicidios en veteranos de guerra es siete u ocho veces mayor que en la población en general.
Un informe del año 2005 y restringido a dieciséis estados estableció que los suicidios de veteranos de guerra representaban el veinte por ciento del total, un hallazgo extraordinario, considerando que los veteranos representan menos del uno por ciento de la población.
Actualmente se cree que el trastorno de estrés postraumático afecta al treinta por ciento de los casi dos millones de soldados en actividad y veteranos de las guerras de Irak y Afganistán. La tasa de desempleo de veteranos de guerra de sexo masculino supera actualmente el veintidós por ciento.
Pensemos en una base: Fort Hood, Texas. El Mayor Nidal Hasan se enfrenta a la pena de muerte por presuntamente haber asesinado a trece personas en noviembre del año 2009 en el marco de un horrendo ataque sumamente difundido por los medios masivos de comunicación. Mucho menos conocida es la epidemia de suicidios que hay en esa base. Veintidós personas se quitaron la vida en ese lugar, tomando en cuenta sólo el año 2010.
Ni la familia Lucey, ni la familia Keesling recibirán una carta de condolencia del presidente a pesar del cambio respecto a esa política. La familia Keesling no la recibirá porque la medida no es retroactiva. La familia Lucey no la recibiría aunque lo fuera, ya que sólo se aplica a los suicidios cometidos por soldados en actividad desplegados en zonas de combate activo.
Quienes padecen trastorno de estrés postraumático pueden abandonar el campo de batalla. Lamentablemente, el campo de batalla nunca los abandona a ellos. Algunos ven en el suicidio su única salida. Ellos también son bajas de guerra.+ (PE/Democracy Now)
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Fuente: Prensa Ecuménica
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
